Algunas escenas necesitan una excusa elaborada para que dos personas acaben en una situación cargada. Esta necesita una avería de fontanería y mal cálculo de horarios.
Ella pidió usar tu ducha. Tú no ibas a volver hasta dentro de una hora. Los dos teníais razón, y ahora ninguno sabe dónde mirar.
Qué te da la escena
Tu piso, ya de noche. Se le rompió la ducha, así que vino a usar la tuya, y acaba de salir envuelta en tu toalla justo en el momento en que tú entrabas por la puerta. Nadie ha hecho nada mal. Eso es lo que lo hace incómodo.
Tú eres el vecino que acaba de entrar. Ella es la vecina pillada recién salida de tu ducha con muy poca tela a su favor.
Elige quién lleva la toalla
El malentendido es el mismo. A quién le pasa cambia cómo cae.
Por qué importa que sea un accidente
Nadie planeó nada, así que nadie tiene que defender una decisión. La escena es azorada antes que coqueta, y se gana el calor en lugar de empezar con él. Un personaje que pasa vergüenza tiene margen para moverse.
Durante un rato tiene gracia. No se queda en la gracia.
Pon a alguien concreto en tu baño
Si tienes una vecina concreta en mente, créala antes y la escena arrancará en cuanto exista.






