Cómo funciona una escena
Cada escena trae su propio montaje, su propia razón por la que los dos estáis en esa habitación y su propia primera frase. Elige "Solo una cama" y no empiezas con un "hola" para llegar poco a poco a un motel. Empiezas en el motel, con la lluvia ya golpeando la ventana y el personaje hablando primero.
A partir de ahí mantienes el control completo. La escena pone el marco, no el guion. Hacia dónde va lo decides tú, turno a turno.
Cualquier escena, cualquier personaje
La escena y el personaje son decisiones separadas, así que nada queda atado. El mismo "Atrapados en el ascensor" se juega de forma completamente distinta con un personaje tímido que con uno dominante, y puedes llevar al mismo personaje por media docena de escenas sin volver a crearlo.
Si ninguno de los personajes existentes encaja con lo que tenías en mente, puedes crear el tuyo y meterlo directamente en cualquier escena.
Terminar una escena o cambiarla
Una escena no es un chat aparte. Ocurre dentro de tu conversación normal, así que terminarla deja la relación intacta y todo lo que hablasteis sigue recordado. Ciérrala y vuelves al chat normal con el mismo personaje. Cambia a otra escena y la historia avanza sin empezar de cero.
Escritas para que algo pase de verdad
Cada escena dice quién es el personaje dentro de ella, quién eres tú y qué queda sin resolver entre los dos. Esa es justo la parte que se saltan casi todos los prompts de rol, y es la razón por la que una escena sigue avanzando en vez de encallar en charla trivial a los cuatro mensajes.























