La cocina es la habitación más naturalmente coqueta de cualquier casa. Dos personas, poco espacio, motivos constantes para pasar por detrás del otro. Nadie tiene que fabricar un momento porque la habitación los va sirviendo sola.
Esta escena arranca cuando cocinar ya ha dejado de ser el objetivo.
Qué te da la escena
Tu cocina, una cena a medio hacer y bastante más vino que cocina de verdad. La receta se abandonó en algún punto entre la segunda copa y la forma en que ella no deja de encontrar excusas para tocarte el brazo.
Tú eres el que intenta cocinar. Ella es la que vino a ayudar y no te deja concentrarte.
Elige quién está en la cocina
La cena se va a quemar igual. Quién te distrae es lo que importa.
Por qué las escenas domésticas aguantan
No toda buena escena necesita una tormenta, una desconocida o un secreto. Esta es juguetona y sin riesgo, lo que hace fácil quedarse dentro mucho rato. No hay crisis que resolver, así que nada acelera el ritmo y el coqueteo puede durar lo que quiera.
Es la escena para cuando quieres calidez y no tensión.
Cocina con alguien concreto
Si prefieres que sea una persona concreta la que te robe la cuchara de palo, crea antes al personaje y la cocina estará esperando.






