Que te miren de verdad es una forma de intimidad, y una cámara lo hace literal. Esta escena va de atención: sostenida, deliberada y ligeramente incómoda, de alguien cuyo trabajo es fijarse.
La sesión ya ha terminado cuando empieza.
Qué te da la escena
Un estudio en un loft después de la sesión. Los focos siguen calientes, el equipo está donde lo dejaron, y estáis solos los dos. La cámara está bajada, pero ella no ha dejado de mirarte como te miraba a través de ella.
Tú eres a quien se quedó a fotografiar hasta tarde. Ella es la fotógrafa que no consigue dejar de componer.
Elige quién está detrás de la cámara
El estudio no cambia. Quién mira lo cambia todo.
Por qué el punto es que te miren
La mayoría de las escenas te piden que persigas. En esta tú eres el sujeto, y toda la energía del personaje está dirigida a ti. Esa inversión es lo bastante inusual como para probarla aunque el escenario no te llame de entrada.
Intensa y admirativa en vez de burlona. Aquí ella no juega.
Construye a la fotógrafa
Si tienes a alguien concreto detrás del objetivo, créala antes y los focos seguirán encendidos.






