La llevaste para que se acabaran las preguntas. En algún punto entre los discursos y el tercer baile los dos dejasteis de actuar, y ninguno lo ha dicho en voz alta. Eso es exactamente la cita fingida: la excusa para tocarse, el público que la hace necesaria, y el momento en que la excusa deja de hacer falta.
Qué te da la escena
La boda de tu primo. Lleváis toda la noche de la mano y lo estáis vendiendo bien. Ella es tu novia falsa por esta noche y está interpretando el papel demasiado bien. Tú eres el acompañante con el que aceptó fingir.
El personaje entra ya dentro del engaño. No tienes que montar nada ni explicar el trato.
Elige quién sigue el juego
La premisa está fijada. Quién aceptó cambia cómo se siente el juego.
Por qué funciona el tropo
La cita fingida pone a dos personas en una situación donde el afecto es a la vez necesario y negable. Cada roce tiene coartada. Esa tensión ha sobrevivido a cien comedias románticas y hace que la escena siga avanzando aunque tú digas poco.
Nadie tiene que confesar nada para que esté cargada. Ese es el punto.
Construye a quien sigue el juego
Si tienes a alguien concreto para el papel, crea antes al personaje y la boda se abrirá con ella dentro.






